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14 de octubre de 2017
GUERRA DEL AGUA: PARA DOLOR DE CABEZA DE VIDAL, DOS MUNICIPIOS INICIARON "HOSTILIDADES" Y HAY TEMOR DE QUE EL CONFLICTO LLEGUE A TODO EL OESTE BONAERENSE
(IProfesional).-El cuadro de inundaciones no deja de complicarse en el sudoeste bonaerense y el destino del caudal enfrenta a Guaminí y Adolfo Alsina. El primer distrito comenzó a juntar firmas para exigir el desvío del agua hacia Epecuén. Adolfo Alsina dice que, de ser necesario, impedirá la acción con Gendarmería.
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Por Patricio Eleisegui
 
La dramática situación en la que se encuentran varios de los distritos de esa zona del territorio bonaerense, esto por efecto de inundaciones que no dejan de acentuarse, viene alentando un clima de crispación social que ya no disimulan ni siquiera los referentes políticos de esos municipios.
 
La muestra más cabal del escenario de diferencias que hoy complican las relaciones entre las municipalidades corresponde al conflicto que mantienen los partidos de Adolfo Alsina y Guaminí. El primero mantiene una férrea oposición ante la postura del segundo de descargar buena parte de su excedente hídrico en el lago Epecuén, lindero a la ciudad de Carhué.
 
Un antecedente alimenta la negativa de Adolfo Alsina: la desaparición, en noviembre de 1985, de la villa turística Epecuén por efecto del escurrimiento de aguas provenientes en gran medida de, justamente, Guaminí. La localidad se ubica a sólo 13 kilómetros de Carhué, cabecera de Adolfo Alsina y sitio elegido por quienes escaparon de aquel desborde de las aguas hace más de tres décadas.
 
A los ojos de esta población, volver a direccionar caudales hacia el lago implica desde poner en peligro a la floreciente actividad turística generada en torno a Epecuén -dueña de aguas que, por su alto contenido en sales minerales, están consideradas entre las más terapéuticas del planeta- hasta colocar en situación de riesgo a la misma planta urbana de Carhué.
 
Desde Guaminí, en cambio, sostienen que el trasvase de los excedentes no complicará la cota del lago y, por el contrario, permitirá descomprimir los anegamientos en torno a la homónima cabecera del partido además de aliviar las concentraciones de agua cerca de Bonifacio, Casey, Casbas y Garré.
 
En estas últimas semanas, ambos municipios comenzaron a exponer sus diferencias en un Comité de Cuencas conformado por los distritos de esa zona de la provincia de Buenos Aires que sufren el flagelo de las inundaciones.
 
El entredicho parecía no pasar de la diferencia de opiniones hasta que, a mediados de esta semana, Guaminí efectuó un movimiento que colocó a ambas ciudades al borde de un choque de consecuencias indeterminadas.
 
A contramano de lo dictaminado por Hidráulica de la Provincia, que hasta el momento se mantiene en la negativa de derivar agua hacia el lago, la municipalidad de ese partido decidió poner en marcha una presentación colectiva ante la Defensoría del Pueblo a fin de obtener un aval para la apertura de las compuertas de Rolito que hoy frenan el escurrimiento hacia Epecuén.
 
Medida de calibre
En concreto, Guaminí convocó a su cuerpo de bomberos y vecinos interesados para que activen una recolección de firmas casa por casa.
 
La convocatoria, informó la comuna, está vigente desde el miércoles y se hace "en defensa de los intereses de nuestros pueblos -los del distrito en cuestión- y para que efectúe todas les gestiones, legales y judiciales que estén a su alcance a fin de impedir el ingreso de agua a nuestras lagunas y procurar la apertura de las compuertas de Rolito para trasvasar agua a Epecuén."
 
"Para ello, se convoca a todos los vecinos del Distrito a firmar la presentación colectiva que habilitará a la Defensoría a interceder ante el Gobierno Provincial a fin que desista de las decisiones adoptadas en la cuenca por resultar nocivas para nuestros pueblos", explicó la municipalidad a través de un comunicado que ya el jueves fue acompañado por el siguiente texto:
 
Consultado por esta decisión oficial, Marcelo Schwerdt, experto en la problemática hídrica y asesor de la municipalidad de Guaminí, explicó a iProfesional que la intención es "lograr que la Defensoría interceda a fin de cambiar la decisión de no trasvasar agua hacia Epecuén."
 
"Acá se está dando un daño colectivo que incluye a la salud, dado que en pueblos del distrito como Bonifacio las napas elevadas incluso están provocando contaminación por los pozos de los hogares. Ya en la ciudad de Guaminí, el agua se está comiendo las casas, con humedad en las paredes, y también puede verse el asfalto levantado en varias zonas. Hay lugares donde el aguabrota de las baldosas", detalló.
 
Schwerdt aseguró que la cabecera también corre peligro de contaminación por lo elevado de las napas, además de repasar anegamientos en diversas localidades del municipio. El paraje Casey, indicó el especialista, tuvo que ser evacuado en las últimas semanas por el súbito incremento en el agua
acumulada.
 
El entrevistado anticipó que, de no haber intervención de la Defensoría del Pueblo, Guaminí se prepara para iniciar acciones legales contra la Provincia por complicar la situación hidráulica del distrito.
 
"Todos los arroyos de la zona llegan a Guaminí. Pedimos un trasvase de 50 centímetros de agua que nos permitirían aliviar varios centímetros en las lagunas del Monte, Venado y Cochicó. Sólo necesitamos que nos habiliten una franja. En Adolfo Alsina dicen que están pasados dos metros, con una cota de 95, y que no pueden recibir más. La realidad es que Epecuén llegó a tener hasta 100 metros. Nosotros decimos que eso implica un margen disponible. Y que nos den la opción, porque la naturaleza nos está matando", dijo.
 
En la vereda de enfrente, David Hirtz, mandatario comunal de Adolfo Alsina, endureció su negativa. En diálogo con iProfesional, sostuvo que la opción del trasvase es algo vetado por la misma Hidráulica provincial, al tiempo que remarcó su decisión de impedir el ingreso de cualquier escurrimiento proveniente de otros partidos.
 
"No hay ninguna posibilidad de recibir el agua que pretende Guaminí. No nos toca dar respuestas a los pedidos que hagan en la otra ciudad porque acá intervino la Provincia y se fijó no enviar agua a Epecuén. Guaminí, además, parece desoír las previsiones de lluvias escasas de aquí a fin de año. De hecho, hoy ni siquiera está lloviendo en la zona. En tanto la ciudad no corre ningún riesgo, no tiene sentido trasladarle más agua al lago", expresó.
 
Vecinos enojados
Por fuera del tironeo político, lo que preocupa sobremanera tanto en la región como en los mismos despachos de La Plata se corresponde con el malestar que crece entre los vecinos de ambos partidos.
 
Los habitantes de uno y otro distrito se culpan tanto por los desastres de otras épocas como por la actual situación de anegamiento con potencial incidencia en la cuenca del Epecuén. La decisión de la municipalidad de Guaminí, reconocen en Carhué, no hace más que "echarle nafta" a un conflicto cada vez más visible.
 
Respecto de la recolección de firmas y el eventual pedido de intervención a la Defensoría del Pueblo, Hirtz reconoció que la medida "encendió todavía más el enojo y la inquietud entre la gente de Carhué". También expuso que la Provincia podría accionar de forma directa con sanciones para Guaminí en caso de que este último intente escurrir aguas de manera unilateral.
 
"Se ha hablado de que la gente del partido vecino podría incluso intentar abrir compuertas por la fuerza. Bueno, en caso de que esa opción prospere no dudaremos en pedir la intervención de la Gendarmería. Esa agua no va a llegar a nuestro distrito", enfatizó.
 
Por su parte, Schwerdt sostuvo que el descontento "no hace más que crecer" en Guaminí, y que desde la comuna "desde hace seis meses venimos apagando la queja social con bolsas mojadas".
 
"En la queja encontrás de todo. Desde quien propone recolectar firmas hasta quien habla de ir romper las compuertas para que el agua pase rumbo a Epecuén. Si el problema del agua se intensifica, la posibilidad del conflicto se hará cada vez más concreta. La idea de ir y hacerlo por la fuerza estará presente en mayor medida. Acá hay que dejar de mirarse el ombligo y plantear soluciones comunes para los distritos", concluyó.
 
Por estos días, el distrito de Guaminí tiene afectado prácticamente el 40% de su superficie, con casi 190.000 hectáreas anegadas de un total de 483.000. Adolfo Alsina no se queda atrás: el área inundada representa el 40% de toda la superficie, con unas 170.000 hectáreas afectadas.
 
Una masa de agua que, aunque abundante en su volumen, tal como lo vienen demostrando las acciones y testimonios no alcanza para apagar el creciente "incendio" social que complica una convivencia dañada hace ya más de 30 años.
 


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