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5 de julio de 2014
"MI HIJA TUVO UNA MUERTE DUDOSA, EXIJO UNA EXPLICACIÓN"
(Nuevo Día Digital).-Mayra Soledad Beratz tenía 18 años y había programado una cirugía de rodilla por un sobrehueso. Se sometió a los análisis previos, al chequeo médico y todo resultó normal. Llegó el día indicado, jueves 15 de mayo por la mañana y se operó. Todo resultó bien, pero a los dos días, en su casa, sufriría una trombosis y al día siguiente fallecía en la Terapia Intensiva del Hospital Municipal. Su padre, Raúl Beratz, recibió a Nuevo Día en su casa para contar lo sucedido, la tristeza, la bronca y la impotencia de haber perdido una hija tan joven en una circunstancia poco frecuente. Raúl Beratz recalca a cada momento que ella estaba perfecta de salud, que no sufría ninguna patología que le pueda complicar su salud por someterse a esa operación.
“Los médicos no pusieron la cara, no dieron ninguna explicación. Y la piba de salud estaba cien por ciento, no tenía ningún problema, ni del corazón ni nada. Se hizo todos los análisis y estudios previos y le dio todo perfecto”, comentó.
Mayra se internó el jueves 15 de mayo, ingresó al quirófano 9:40 y salió 10:40. Luego de la operación, su esposa le avisó a Raúl que había salido todo bien, que Mayra debía estar seis horas sin poder mover las piernas. “Pedí la tarde en mi trabajo y llegué cerca de la una a la Clínica. Estuve con ella y me dijo que no sentía las piernas ni la cola, y quería sentarse un poco para atrás. Mi esposa me comenta que la obra social, Ospical, no cubría la operación, aunque sí la internación, que el médico Santiago Resnicoff cobraba 2 mil pesos por la operación, y nos dijo que lo paguemos como podamos, y que el anestesista cobraba 1.500. A las 20:00 vino el médico y le dio el alta. Nos llamó la atención pero finalmente nos fuimos a casa”, relató Beratz.
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El minucioso relato de Beratz contempla la revisión de la historia clínica que arroja que a Mayra no le aplicaron ningún anticoagulante, que investigó en Internet y descubrió que suele aplicarse un anticoagulante en determinadas operaciones (siempre en aquellas que son de la cintura para abajo), tal el caso a la que se sometió su hija Mayra. “Al otro día, viernes, a la tarde, no podía trabajar porque estaba lluvioso, almorzamos, ella se levantó, el médico le dijo que podía caminar dentro de la casa solamente, y le prescribió sólo diclofenac en caso que sienta dolor. A la noche se levantó a cenar y andaba bien, a la otra mañana, el sábado, me levanté y le pregunté si iba a tomar mate, me dijo que sí y se levantó. Venía rengueando y la gasté porque parecía que tenía una pata de palo, me dijo que cuando me operen a mí de la rodilla iba a ver lo que me pasaría, pero le dije que yo iba a resistir como el quebracho. Cuando le giro la silla para que se siente, me dice ‘papi, voy al baño’, y en ese momento cuando iba a salir caminando se desplomó. Llamé a la ambulancia, tres veces, hasta que llegó un chofer y un enfermero, una cosa ridícula, porque les dije que mi hija se estaba muriendo en el piso”, describió Beratz.

 

Un sábado trágico

 

El relato de este padre es conmovedor, es muy difícil y angustiante ponerse en su lugar, en primera persona, e imaginarse sufrir semejante situación. Su hija tendida en el piso de su casa, una ambulancia que llega, y su preocupación que se acrecienta. “El enfermero me decía que le tenía que tomar le pulso, yo le decía que la nena no tenía pulso, el enfermero insistía, yo le decía que se apure para cargarla a la ambulancia, hasta que el propio chofer le dijo al enfermero que la carguemos. La fuimos a cargar y no entraba la camilla, se trababa. Finalmente salimos con la ambulancia y el enfermero en la esquina abrió la ventanilla y le dijo al chofer que se apure porque la nena tenía un paro cardiorespiratorio. Con lo que tardaron, y encima se pasó de largo; mi hija llegó muerta al Hospital, eso nos dijo el médico que la recibió en la Guardia. Le hicieron los masajes de reanimación cardiorespiratoria pero el cerebro ya casi no tenía sangre. El médico nos preguntó si Mayra sufría del corazón, y le dijimos que no, que hace dos días le habían operado la rodilla. Mandó a pedir la historia clínica. A mí me agarró un ataque de presión, y luego los médicos nos explicaron lo que le había pasado. Nos dijeron que la nena tenía una trombosis, que era algo irreversible. Me dijo que había que esperar 36 horas, que no me podía dar ninguna ilusión”, relató minuciosamente.

Raúl Beratz dijo que ni bien le dijeron que su hija tenía una trombosis, enseguida asoció que eso se produjo por falta de coagulante. “No se puede producir una trombosis por otra cosa que no sea falta de coagulante. A la hora, el médico nos dijo que podíamos verla, que no sabían donde estaba el coagulo, si se había disuelto o se había movido. La inflamación del pulmón bajó, y está con el respirador e intubada. A las 00:00 del sábado nos dijo el médico que el corazón lo veía un poco mejor, pero que había que esperar. Me fui a dormir a mi casa, se quedó mi esposa y mi hijo mayor. Me desperté a las 7:00 y a las 7:45 me llamó mi mujer y me dijo que Mayra se estaba muriendo”.

 

Un domingo de tristeza

 

“A las 5:30, el médico le había dicho a mi hijo que el cerebro no tenía actividad, que lo único que funcionaba era el corazón. “Llegué al hospital y quise verla, me dijeron que era inútil, insistí y finalmente me dejaron. Entré, estuve unos 10 minutos, entró el tío de ella, mi hijo, y vimos como los pulsos iban bajando. La tenía agarrada de la mano, y el médico me dijo que me siente, y me señaló una pantalla y me dijo que esa era la última señal, ‘tu hija falleció’, que el daño cerebral que tuvo era impresionante. En Terapia Intensiva hicieron todo lo posible, pusieron todo a disposición. Me acuerdo que durante el jueves y el viernes le pregunté si tenía alguna molestia, y me dijo que no, que estaba bien”, explicó.

Raúl Beratz se refirió a la actitud del médico traumatólogo, Santiago Resnicoff, al decir que “no puso la cara en ningún momento, lo único que hizo fue un llamado por teléfono, no puede dar explicaciones por teléfono. Pienso que tenía que haber puesto la cara personalmente. Yo le entregó a mi hija perfectamente de salud, y a los dos días la tengo que meter adentro de un cajón, ¿qué explicación me das? Si hubo negligencia o algo el tipo tiene que poner la cara”.

Este padre dolido por la muerte de su hija, sostiene que algo falló antes o durante la operación de rodilla de Mayra, porque sostiene que en la historia clínica no consta que le hayan dado anticoagulante. “En la copia de la historia clínica que saqué de la Clínica no figura que le hayan dado un anticoagulante, y si le ponen tendría que figurar, pero no figura. Creo que el médico (Santiago Resnicoff) tendría que haber venido y darme una explicación. A mi casa no vino nadie”, comentó.



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