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17 de mayo de 2014
(La Nueva).-Un médico psiquiatra que entrevistó a Sonia Molina declaró ayer en el juicio seguido a Estefanía Heit y Jesús Olivera, y aseguró que la mujer que denunció haber sido privada de su libertad y maltratada por la pareja en Coronel Suárez, “se asemeja a las víctimas de una secta”. También dijo que su relato no tiene “rasgos de fabulación”.
Por otra parte, médicos que atendieron a Molina el 12 de noviembre de 2012, a poco de huir de la vivienda de los encausados en Grand Bourg al 1800, donde habría permanecido retenida contra su voluntad, describieron el deterioro físico que presentaba y recordaron sus primeras expresiones.
Estos fueron los principales testimonios de la quinta jornada del debate que está a cargo del Tribunal en lo Criminal N° 1, integrado por los doctores Elena Baquedano, Mario Burgos y Hugo De Rosa, y que habrían comprometido la situación procesal de los encausados.
El doctor Enrique Grimi, quien realizó pericias psiquiátricas de los imputados y de la denunciante, sostuvo que Molina negaba una realidad que los demás apreciaban y ella no.
Consideró el profesional que su historia personal la formó con una pobre autoestima y nula capacidad para crear vínculos afectivos sanos, y sostuvo que este tipo de personalidad es “carne de cañón para personas inescrupulosas”.
Manifestó que Molina construyó su vida alrededor de un sentido religioso que era su ideal y que al conocer a Olivera pensó que esa aspiración podía ser concretada de alguna manera.
A preguntas del fiscal Eduardo Zaratiegui, el perito expresó que la víctima es portadora de una personalidad “manipulable e influenciable”.
En cuanto a Olivera, Grimi declaró que evidencia “un gran egocentrismo”, con “poca capacidad autocrítica y falta de actitud reflexiva”, aunque no es un psicópata, sino portador de una personalidad con “rasgos psicopáticos”.
Según el testigo, en las entrevistas con el detenido surgieron indicios de “impulsividad y manipulación”.
En cuanto a la mujer procesada, la calificó como “complaciente y colaboradora”, con una evidente “dependencia emocional” respecto de su pareja, pero señaló que no se la podía calificar como una víctima.

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Psicólogos

El psicólogo oficial Julio Germán Tapia, al referirse a Sonia Molina, consideró que las personas que atravesaron duras experiencias en los primeros tramos de su vida, buscan a alguien que “sea una especie de guía para apoyarse”.
Esas vivencias provocan que la víctima experimente un sentimiento muy poco valioso de sí misma y que pueda carecer de herramientas para evitar o defenderse de los maltratos, según dijo.
Recordó que la denunciante demostró “angustia” al hablar de los abusos que habría sufrido a manos de la pareja.
En cuanto a los procesados, aseveró que presentan dificultades para la diferenciación de “valores positivos y negativos”, que no aceptan errores y “depositan la culpa en el otro”.
Por su parte, la psicóloga del Hospital Municipal de Coronel Suárez, Marianela Parenti, quien asistió y acompañó a Sonia Molina en su internación, relató que la mujer tenía “necesidad de hablar” y que había vivido “una situación de estrés intenso”.
“Tratamos de construir cómo llego a esa situación”, dijo, y agregó: “Estuvo shockeada durante toda la internación; debe haber tomado conciencia de lo que pasó cuando volvió a su casa y estuvo con su gente”.
Recordó que en los primeros días la víctima no dormía y se asustaba con el ruido de las puertas.
“Dijo que le hacía acordar a cuando Olivera entraba a golpearla. También la sobresaltaba un ringtone (de teléfono celular), que era el mismo que tenía Heit. Temía que fueran al hospital”, sostuvo.
La testigo afirmó que Molina no presentaba alteración psiquiátrica, delirio, ni alucinación.
“Se apreció un contenido dependiente de su personalidad, el que hace que se aferre a alguien que admira, se deje guiar y cumplir exigencias que se le impongan, sin juzgar si le hacen bien o mal... Es dócil a entregarse psíquicamente a los deberes de alguien a quien admira”, indicó.
Finalmente, aclaró que Molina le manifestó haber estado de acuerdo y aceptado situaciones, por ejemplo ayunos y caminatas, como preparación para una misión religiosa en el Chaco, a la que se había referido Olivera cuando estaban en Río Colorado.
Después del último testimonio, el tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes a la mañana.
 



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